BlogHabilidades de comunicación

Las habilidades de comunicación facilitan el entendimiento y la convivencia entre las personas. Tanto en la interacción social, como en las relaciones laborales y el ámbito personal, saber transmitir y captar ideas es fundamental para el logro de una convivencia estable y armónica.

Saber comunicarse va más allá de estructurar y emitir un mensaje gramaticalmente correcto. En este proceso actúan un conjunto de factores conscientes e inconscientes que influyen en la comprensión de lo transmitido y en la reacción de quienes participan en el intercambio. Comprender y utilizar de manera positiva dichas variables, permitirá establecer relaciones win-win en las que predomine el acuerdo entre interlocutores. De lo contrario, las desavenencias y los problemas serán frecuentes.

A continuación, repasaremos brevemente estas habilidades de comunicación, así como las razones por las que líderes y colaboradores en cualquier cargo deben desarrollarlas.

Escucha activa, la más básica entre las habilidades de comunicación

Ciertamente, para que un proceso de comunicación sea efectivo, más que saber hablar, se requiere saber escuchar. Un vicio del presente en el que caen muchos ejecutivos y empleados de todos los niveles es el de quedar «enganchados» al móvil mientras les hablan. Esto, además de ser una falta de respeto, demuestra desinterés en lo que dicen los interlocutores.

La escucha activa es el primer paso para conectar con los integrantes del equipo de trabajo, los clientes y los proveedores. Esta atención consciente a lo que expresan otros permite conocer otros puntos de vista que pueden enriquecer la experiencia propia. Asimismo, tal actitud facilita la búsqueda de soluciones a situaciones cotidianas y relevantes de la organización de manera participativa y consensuada.

Empatía, una de las habilidades de comunicación más retadoras

En muchas ocasiones, los patrones culturales hacen difícil situarse en el lugar del interlocutor y comprender su punto de vista. Por eso, la empatía es una de las habilidades de comunicación más necesarias en muchos ambientes laborales, ya que reduce la tensión y permite encaminar la resolución de conflictos.

No es necesario estar de acuerdo con alguien para entender su situación y hacérselo saber. Una persona empática sabe escuchar al otro y parafrasea lo que dice para corroborar la sintonía entre ambos. Por ejemplo, usa expresiones como: «Comprendo tu molestia y frustración por no haberte asignado este proyecto…»

Validación emocional, otra habilidad comunicacional necesaria

La validación emocional complementa la empatía. Porque, además de comprender lo que el interlocutor siente, es preciso respetarlo. Aceptarlo y no juzgarlo, aunque no se esté de acuerdo. De lo contrario, una actitud con prejuicios y de rechazo inmediato provoca confrontaciones que alteran negativamente la convivencia laboral y/o la relación con clientes y proveedores. Criticar lo que otro siente, sin esforzarse por entenderlo y responder con actitudes negativas como la amenaza, sólo pueden empeorar la situación.

La inteligencia emocional es primordial para validar los sentimientos de los interlocutores y ayudarles a reconducirlos. Mediante dicha habilidad es posible comprender y catalogar las emociones para reaccionar de una mejor manera a las situaciones que las provocan.

Asertividad o hacerse entender de la forma más efectiva

En breves palabras, la asertividad es el arte de hablar con claridad y de manera respetuosa. Por tanto, es una habilidad de comunicación necesaria en diversas situaciones dentro del ámbito laboral como el planteamiento de objetivos y la asignación de tareas. Pero también es imprescindible para solucionar conflictos y corregir situaciones como la falta de motivación y rendimiento de los trabajadores. Más aún, lo es cuando negociamos con clientes y proveedores.

Expresarse con seguridad, de forma consciente y sin dejarse influir por las emociones negativas es una facultad que trabajadores y directivos por igual deben desarrollar. De este modo, por ejemplo, se pueden asignar tareas, hacer planteamientos y objeciones, reclamar y reconocer los aciertos de los colaboradores y subordinados sin parecer agresivo, dominante, débil u obligado por la situación. Esto requiere aprender a utilizar las palabras correctas en el momento correcto.

El lenguaje no verbal puede ser una debilidad o habilidad de comunicación

Diversos estudios han demostrado que gran parte de lo manifestado en una conversación es lenguaje no verbal. Los porcentajes varían, pero detalles como el tono y volumen de la voz, los gestos y posturas corporales siempre superan a la verbalización. De hecho, es fácil determinar la coherencia o desfase entre lo que dice un emisor y su comportamiento mientras lo hace.

En tal sentido, es posible demostrar la escucha activa cuando miramos a quien nos habla y asentimos. También, manifestar empatía sincera cuando nos damos la mano para saludarnos o asimos suavemente sus hombros durante la conversación. Igualmente, se puede determinar cuándo una persona intenta manipularnos, engañarnos o mentirnos, con base en sus gestos (o en la falta de ellos) y en sus inflexiones al hablar. Saber interpretar el lenguaje no verbal de los demás y usar el propio adecuadamente requiere de observación y práctica constante.

Persuadir: una de las habilidades de comunicación con mayor valoración

El poder de convicción es una cualidad valiosa porque su intención positiva es satisfacer las necesidades del receptor y del emisor por igual, con base en la transformación de percepciones, actitudes y conductas preestablecidas. Por ende, es una habilidad que, bien utilizada, incrementa la confianza de clientes, colaboradores y proveedores. Asimismo, es capaz de generar mayor compromiso con la organización.

La persuasión es una de las habilidades de comunicación más exigentes, porque demanda mucho criterio ético (prometer sólo lo que se está seguro de cumplir, por ejemplo), conocimiento de las ventajas de la oferta y gran dominio del lenguaje verbal y no verbal.

Lectura y escritura: dos habilidades de comunicación que no deben descuidarse

Por muy básico que parezca, muchos malos entendidos y situaciones inconvenientes se evitan cuando interpretamos bien lo que leemos y redactamos adecuadamente lo que escribimos. En el caso específico de la redacción, una comunicación escrita efectiva debe ser asertiva, persuasiva y motivadora.

Tanto directivos como integrantes del equipo humano en cualquier nivel tienen el deber de ejercitar la lectura y la escritura. Es recomendable que estas destrezas sean impartidas en cursos y talleres que formen parte del programa de formación continua dentro de la compañía.

Para finalizar, es preciso indicar que en este limitado inventario de habilidades de comunicación faltan algunas otras cualidades interesantes que también deben adquirirse y desarrollarse. Por lo pronto, es conveniente comenzar con las aquí planteadas para fomentar en la empresa una interacción positiva y productiva.